Saberes y haceres: Espigar como práctica educativa
Tras tres años de Espigar —proyecto que pone en valor la práctica del reciclaje y el uso creativo de los materiales—, nos trasladamos al aula de la profesora Ana Salado para repensar la iniciativa, recoger experiencias y explorar la conexión entre arte y sostenibilidad como parte de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Kurt Schwitters creando collages para expresar el caos del mundo; Joseph Cornell en Manhattan buscando “cachivaches” destinados a sus “construcciones mágicas”; Robert Rauschenberg, empleando objetos “encontrados” en sus obras... La reutilización de materiales ha sido vista, especialmente en el arte contemporáneo, como una oportunidad para investigar, experimentar y expresar a través de múltiples lenguajes... pero ¿y en el ámbito de la educación?
En este contexto, el encuentro busca reflexionar sobre la transformación de objetos desechados o abandonados y su potencial para activar la creatividad, ampliar imaginarios estéticos y fomentar la conciencia ambiental.
¿Quién nos acompaña? Contamos con Ana Salado, docente de Educación Plástica, Visual y Audiovisual en el colegio La Salle Maravillas de Madrid y miembro de la comunidad Musaraña —por primera vez, habitamos el aula de una compañera—.
A esta iniciativa se suman Eva García y Salvador Martín, del Área de Educación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza.
PD. El título de esta actividad rinde homenaje al documental Los espigadores y la espigadora, de la directora belga Agnès Varda, que a su vez se inspira en el cuadro Las espigadoras de Jean-François Millet. En la cinta, Varda recupera la práctica tradicional de recoger lo que queda en el campo y la traslada al presente: personas que recuperan lo que la sociedad desecha. ¡Recomendamos ver el documental!