1 de mayo: museo cerrado. 

El vídeo de arriba es para uso exclusivamente decorativo dentro de está página.

Diálogos botánicos

La vida de las plantas en las obras de arte

Haz que tu visita al museo se llene de árboles, de hierbas, de jardines, de flores y de frutos. Conoce pequeñas historias botánicas.

Pasear por el Thyssen

Cuando nos adentramos en una colección de arte no sabemos bien qué es lo que nos vamos a encontrar. Porque no solo depende de las obras que se exponen en cada espacio, sino también del ánimo con el que recorramos las salas. Si buscamos historias de familias o intríngulis políticos, seguro que se hallarán. Asimismo serán abundantes los motivos religiosos o las divinidades mitológicas que nos transportan a otras épocas. Podemos centrarnos en los objetos y las vestimentas, éstas adornadas con bordados imposibles y con patrones llenos de estilo. O en las joyas, en las miradas, en los gestos… todo tendrá su lugar y su razón de ser. 

Pero a cada paso, y sin que nos demos cuenta, nos estarán observando desde muchas de las obras. Y no, no serán los ojos de los personajes de las pinturas, ni tampoco los de los animales presentes en aquel bodegón o en ese otro paisaje. Nos miran las plantas, que siguen sin creer que no les hagamos caso. “¡Cuánto ha cambiado el mundo desde que nos dibujaron!”, parece que se dijeran a sí mismas. Y es que, cuando ellas fueron retratadas, incluso hace siglos, las pintoras, los escultores… todos estos creadores, tenían clara su importancia capital. Porque, sin ellas, una parte del relato se quedaría en blanco, como si a un libro le faltaran algunas páginas. Si desaparecieran las plantas en las obras de arte no solo se perdería su estética elegante y colorida, sino que tampoco se entenderían muchas cosas que aportan con su rica simbología.

Es cierto que para disfrutar del arte no hace falta comprender todo lo que muestra la obra, pero si le añadimos una capa más de conocimiento, como la que nos regalan las plantas, el goce se multiplica, porque entonces todo se engranará, como un reloj que da la hora de forma correcta. Así, si tenemos en cuenta la botánica, esa mirada de la persona retratada cobrará sentido, sabremos que aquella pareja será expulsada del paraíso después de probar el fruto o que aquel otro hombre se acaba de casar con su amada, porque lleva un clavel en la mano.

Retrato de una mujer
Anónimo alemán activo en Suabia o en el Alto Rin hacia 1480
Retrato de una mujer
1480

El arroyo Brème
Courbet, Gustave
El arroyo Brème
1866

Lirio blanco nº 7
O'Keeffe, Georgia
Lirio blanco nº 7
1957

5 historias botánicas

01

Árbol

Bosque pantanoso. Meindert Lubbertsz. Hobbema

Los árboles son un templo de la naturaleza. Con sus grandes ramas y frondosas copas, acogen bajo ellos el devenir de los seres humanos. El árbol y su forma de medir el tiempo es diferente al de las personas, porque su vida suele ser más larga, incluso varias veces centenaria, dependiendo de la especie y de las circunstancias que lo rodeen. A pesar de su longevidad, también el árbol se fija en las estaciones, como hacemos los seres humanos: nosotros pensamos en el invierno, que nos da pie a recogernos en las casas; ideamos los paseos primaverales para disfrutar del renacer de la naturaleza; proyectamos el descanso veraniego; soñamos con un otoño colorido.

Historia del árbol

¿Qué cualidades se atribuyen a los árboles?

Dentro de las creaciones artísticas también los árboles tienen un lugar de excepción, al ser los vegetales que tienen mayor presencia allá donde crecen. Se les atribuyen cualidades de fortaleza, de longevidad, de resistencia…, y siempre se les considera un ejemplo a seguir.

Los árboles y los seres humanos han trenzado sus orígenes y sus destinos desde el comienzo, y todo ello también está presente en las obras de arte.

Obras destacadas de la historia

Las raíces

Las raíces, fuerza invisible del árbol, revelan su lucha por la vida y su conexión con la tierra.

Escena pastoril
Velde, Adriaen van de
Escena pastoril
1663

El “uso” de los bosques

Los bosques y los árboles que pueblan los cuadros nos enseñan los usos silvícolas asociados a ellos.

La Virgen con el Niño y san Juanito
Luini, Bernardino
La Virgen con el Niño y san Juanito
1523 - 1525

Árboles familiares

Una peculiaridad de los árboles representados en las obras de arte tiene que ver de forma directa con la procedencia de los artistas.

San Jerónimo en el desierto
Zoppo, Marco
San Jerónimo en el desierto
1450 - 1455
02

Hierbas

Perros corriendo en el prado. Paul Gauguin

Las hierbas están ahí, en las obras de arte, y son pequeñas. Muchas las recordamos de nuestra época de cuando éramos niños, otras de nuestra afición jardinera ya de adultos. Aparecen a los pies de los personajes retratados, de las escenas bíblicas. Unas veces son solamente una fantasía botánica, sin rasgos de realidad, pero otras veces su realismo es absoluto. Cuando ocurre esto último, el simbolismo atribuido a estas hierbas aporta significado y completa el mensaje de la obra, siendo imprescindible su presencia.

Historia de las hierbas

Retratos botánicos

Habitualmente estas hierbas no tienen grandes flores, sino más bien diminutas, y es necesario apreciar su belleza desde cerca. Eso mismo es lo que hacían los artistas para conseguir retratarlas en sus cuadros con todas sus características: el número correcto de pétalos, las nervaduras de sus hojas, la disposición de éstas en el tallo... Es una experiencia magnífica observar cómo diferentes pintores plasman la misma especie. Una fresa, por ejemplo, adquiere una personalidad diferente dependiendo del artista que la haya copiado del natural, quizás con ciertos detalles que otro pintor no destaca de igual manera.

Obras destacadas de la historia

Flores fantasiosas

En las obras de arte más antiguas, pero también en otras posteriores, es muy frecuente encontrar plantas con rasgos fantásticos.

Los santos Juanes con un donante
Mates, Joan
Los santos Juanes con un donante
1410

La primavera

Entramos en el territorio de la primavera y su fuerza se siente desde la misma tierra.

Los santos médicos Cósme, Damián y Pantaleón
Maestro de la Visión de san Juan
Los santos médicos Cósme, Damián y Pantaleón
1455

Pradera de hierbas

Diente de león, el trébol rojo, la margarita, el llantén mayor, la fresa... ¿Cómo se representan?

La Virgen con el Niño entre ángeles
Maestro de la Madonna André
La Virgen con el Niño entre ángeles
1500
03

Jardín

Mujer con sombrilla en un jardín. Pierre-Auguste Renoir

El jardín habita muchas obras de arte. Puede que de una forma física y evidente, constituyendo el lugar en el que se desenvuelve una escena o en el que se muestra una persona retratada. Pero también puede aparecer de fondo, casi oculto, cuando el protagonismo de las figuras lo reducen a una mera anécdota. Otras veces, sin darnos cuenta, la presencia del jardín es mucho más sutil, como cada vez que una planta crece en una maceta en el interior de una casa. 

Historia del jardín

Fuente de inspiración

Un jardín lo constituye también una sencilla alineación de árboles plantados en una calle. Esos árboles fueron cultivados cuando eran pequeños en un vivero, lugar en el que se les formó, se les podó y donde engordaron, hasta que fueron trasplantados a una ciudad para regalar a sus habitantes su sombra y su belleza. 

Asimismo, los artistas siempre se han inspirado en el jardín de un modo u otro para pintar las flores de un bodegón o incluso cuando añaden alguna decoración botánica en un tapiz, por ejemplo. Por otra parte, no podemos olvidar que distintas religiones relacionan el Paraíso con un espacio ajardinado, más o menos salvaje, lleno de mil y una especies de plantas que proporcionan alimento y cobijo, así como su maravillosa estética.   

Obras destacadas de la historia

Hortus conclusus

Un tipo de jardín muy representado en la historia del arte, además del jardín del Edén o el Paraíso, es el hortus conclusus, un jardín cerrado.

La  Virgen y el Niño en el Hortus Conclusus (ala izquierda)
Anónimo alemán activo en Westfalia
La Virgen y el Niño en el Hortus Conclusus (ala izquierda)
1410

Banco encespedado

Banco en el que sembraban gramíneas junto a otras hierbas para crear un tapiz muy cómodo y mullido.

La Sagrada Familia
Maestro de Frankfurt
La Sagrada Familia
1508

El huerto

Una forma de cultivar se puede observar actualmente en las huertas escolares y populares de toda España.

Retrato femenino de donante
Provost, Jan
Retrato femenino de donante
1505
04

Flores

La Virgen de los narcisos con el Niño y donantes. Jan van Scorel

Hay algunas plantas que son tan conocidas por sus flores que a muchas personas les costaría describir cómo son sus hojas. Una gran cantidad de estas especies a las que nos referiremos aquí lucen flores de gran tamaño de vivos colores que despiertan nuestra imaginación. Muchas de ellas enamoran al primer vistazo y nos hacen desearlas, quizás incluso cultivarlas, para poder disfrutar de cerca de sus tonos y de sus formas.

Historia de las flores

Un museo de flores

Varias de estas plantas son muy reconocibles, aunque el espectador de un cuadro pocas veces las haya visto crecer en un jardín, como ocurre con la azucena (Lilium candidum). Este floripondio sin par se identifica muy bien en las obras de arte, al ser una de las especies más representadas y adoradas.

Una vez más, la belleza de este tipo de flores está unida a una simbología concreta en el arte. Pero, cuando aparecen en la pintura nos cuentan otras historias sobre su origen, de su comercio, o quizás de cómo el ser humano ha manipulado sus genes para crear nuevas flores con distintos colores.

Obras destacadas de la historia

Clavel

El clavel es una de las flores más frecuentes en las obras de arte del Museo Thyssen. Buena parte de esta presencia se la debemos a los pintores del norte de Europa.

Retrato de una dama con la Orden del Cisne
Anónimo alemán activo en la corte de Ansbach (?), hacia 1490
Retrato de una dama con la Orden del Cisne
1490

Tulipán

Rastreamos la presencia del tulipán y su historia en algunas obras del museo.

Vaso chino con flores, conchas e insectos
Ast, Balthasar van der
Vaso chino con flores, conchas e insectos
1628

Rosa

Desde muy antiguo, la rosa es probablemente la flor más representada en todo tipo de manifestaciones artísticas.

La Virgen y el Niño con santa Rosa de Viterbo
Murillo, Bartolomé Esteban
La Virgen y el Niño con santa Rosa de Viterbo
1670
05

Frutos

Vertumno y Pomona. Caesar van Everdingen

A lo largo de toda la historia del arte los diferentes frutos han servido para complementar el relato que el artista quería contar. A veces pasan casi desapercibidos, porque normalmente prestamos más atención a los personajes que a las plantas. Pero para los artistas, los frutos son importantes, y en no pocas ocasiones les otorgan un papel protagonista, en primer término o en manos de alguna de las personas retratadas. 

Historia de los frutos

El fin de un ciclo

La historia de la humanidad está ligada a la historia de la agricultura: las plantas han conseguido domesticarnos para que las cultivemos con cariño a cambio de un racimo de uvas, de unos limones o de algunas manzanas. Los frutos representan el fin de un ciclo: cuando la planta nos ofrece el resultado de nuestros cuidados. Si todo ha ido bien, obtendremos frutos jugosos, ricos y turgentes, que nos nutrirán y saciarán el hambre. 

Obras destacadas de la historia

Vitis

De entre todas las plantas, la parra o vid es imprescindible, tanto en el relato artístico como en el relato del propio ser humano, y se podría decir que esta planta es un fiel testimonio de nuestra historia.

La Virgen y el Niño con un racimo de uvas
Cranach, Lucas (el Viejo)
La Virgen y el Niño con un racimo de uvas
1509 - 1510

Fruto prohibido

Si hay un fruto que origina preguntas y especulaciones desde hace siglos es el del árbol del conocimiento del bien y del mal que crecía en el jardín del Edén.

Adán y Eva
Gossaert, Jan
Adán y Eva
1507 - 1508

Cítrico

Pertenecientes a la familia botánica de las rutáceas, los cítricos son una fantasía para la vista, el olfato, el gusto y el tacto.

Bodegón con frutas
Aelst, Willem van
Bodegón con frutas
1664
La tierra. Nicolas Lancret