El árbol seco
En las obras de arte religioso es muy frecuente la inclusión de árboles muertos como parte del paisaje en el que aparecen las figuras sagradas. En la pintura de Giovanni Bellini, Asunto místico ("Nunc dimittis"), se aprecia un árbol seco entre las figuras de la Virgen María, el Niño Jesús y Simeón. Está bien ramificado, pero no presenta ninguna hoja sobre su estructura, al contrario que los otros árboles del paisaje, repletos de verde follaje.
El árbol seco en la iconografía cristiana suele ser una referencia a la transición de la muerte a la vida eterna, a la salvación que conlleva la fe en Cristo. Otros árboles del fondo están pintados con rasgos anormalmente estilizados, un recurso muy frecuente en la pintura renacentista italiana, tanto en obras con temática religiosa como en los retratos. Sin embargo, un pasaje bíblico del Libro de Ezequiel parece estar sugerido en esta obra de Bellini a través de estos árboles esbeltos: “Y todos los árboles del campo sabrán que Yo soy el Señor; humillo al árbol elevado y elevo al árbol humilde; seco al árbol verde y hago reverdecer al árbol seco. Yo, el Señor, he hablado y lo haré” (Ezequiel 17:24).










