Los espacios museísticos son un importante elemento para el aprendizaje, lugares que proporcionan experiencias al facilitar la conexión e interacción con el patrimonio material o inmaterial que albergan. Por ello, el II Encuentro Educa+ lo dedicamos a la concepción espacial de los museos y centros de arte, desde un punto de vista educativo. 

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Fundación BBVA

Posiblemente, la apertura de los museos hacia nuevos públicos se alimentó de la crisis de los sistemas de enseñanza de los años cincuenta. Dicha crisis determinó la necesidad de emprender nuevas iniciativas educativas fuera de las escuelas, amparando, en consecuencia, el desarrollo de “otras” líneas de aprendizaje (Educación no Formal, Educación Informal y Educación Social) que complementaran los procesos de enseñanza formales. Por ello, ya en los años sesenta, aparecen los primeros museos y exposiciones de marcado carácter educativo. Dos ejemplos, en 1960 nace el Museo del Caracol en México DF como espacio didáctico, que a través de dioramas y maquetas, reflexiona sobre la historia de México y, en 1969, el Metropolitan Museum of Art realiza la exposición Harlem on My Mind, abriéndose un encendido debate entre dos concepciones de museo: museo como torre de marfil versus museo abierto a la sociedad.

Sea cual sea su tipología, nuestras instituciones, como referentes educativos, han evolucionado a partir de las necesidades de sus públicos, diseñando discursos, mobiliario, itinerarios y demás elementos que han permitido reforzar la función educativas de los museos.

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