Las áreas de educación de museos y centros de arte sitúan el componente creativo en un lugar central. Por ello, durante el I Encuentro Educa+ debatimos sobre las prácticas educativas desde un enfoque constructivo, con la voluntad de repensar las acciones de educadores en museos y centros de arte.

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Fundación BBVA

Todos, en mayor o menor medida, somos creativos y diariamente hacemos uso de la creatividad cuando surge una situación inesperada o queremos dar soluciones a nuestros problemas. En el caso de las áreas de educación de los museos y centros de arte, el componente creativo ocupa un lugar central: en la idea inicial, el desarrollo, gestión y la evaluación de actividades y recursos se ponen en marcha una serie de mecanismos que propician miradas creativas y críticas en nuestros públicos. Pero si la creatividad es tan importante, ¿qué relación establecemos entre creatividad y educación en museos? ¿Qué papel juega en nuestra formación? ¿Cómo conformamos equipos de trabajo para su estímulo?

Hace tiempo que los educadores dejamos atrás el rol de meros difusores de contenidos y asumimos el cometido de cultivadores de la curiosidad y la investigación. Gracias al desarrollo de dinámicas que fomentan la relación del visitante con el objeto artístico, intentamos aportar un nuevo sentido a la visita. Paralelamente se han potenciado las relaciones bidireccionales con los visitantes, desdibujado algunas de las fronteras tradicionalmente establecidas por los museos, con el fin de incorporar las narraciones de sus públicos a la de la propia obra, la de los artistas y las creadas a través de los diversos discursos expositivos. Todo ello ha dado como fruto un proceso de creatividad colectiva que nos ha permitido re-contextualizar la obra, modificarla y agitarla.

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