En este post hablamos de arte, museo y arteterapia en población en población mayor con deterioro cognitivo en residencias para personas mayores.

La  arteterapeuta Esther Carmona comparte con nosotros un resumen de las conclusiones de la actividad que llamamos en nuestro laboratorio Reminiscencia y que en la Residencia Ballesol 3 Cantos llamaron Arte en acción.

Reminiscencia,  ha sido una iniciativa que a lo largo de 4 años se propuso investigar sobre los procesos de identidad y memoria junto a población con deterioro cognitivo leve y moderado (DCL y DCM).

Este proyecto se enmarco dentro de un proceso de investigación creativa con una parte cuantitativa a través de registros de observación realizado en colaboración con Esther Navarro la terapeuta ocupacional  de la residencia. El punto de partida de la investigación tiene como hipótesis las preguntas: ¿puede el arte ayudar en la búsqueda de la identidad perdida? ¿Puede el arte rebajar el nivel de ansiedad que genera la pérdida de memoria? ¿Pueden los museos ayudar a una mejor relación con el entorno y los otros?

Es muy complejo el entramado que rodea a la demencia y al ser que la padece. La demencia como un síndrome clínico orgánico caracterizado por una disminución adquirida, gradual, progresiva y persistente de varias de las funciones intelectuales: memoria, orientación, lenguaje, pensamiento abstracto y capacidad de juicio, sin alteración del nivel de conciencia. Es por esto que su abordaje ha de ser integral tocando todas sus dimensiones como son lo cognitivo, lo físico, emocional y social.

 Existen factores que complican la ecuación y uno de ellos es la institucionalización. La desorientación espacial, las nuevas caras, rutinas,… y todos los factores que engloban un nuevo hogar compartido.

Todo esto es por lo que desde Ballesol Tres Cantos se apuesta por un abordaje que vaya más allá y donde a parte del tratamiento habitual, nos enfrentamos a todo ello sumando desde tratamientos no farmacológicos innovadores que tienen como objetivo mejorar la calidad de vida de nuestros usuarios. Cuando se diseñó el proyecto Arte en acción se contaba con el conocimiento sobre los beneficios que aportan las intervenciones con arte. Para el desarrollo del mismo se hizo un piloto de 6 meses con diferentes grupos de usuarios con el fin de estudiar el perfil idóneo de usuarios. Dado los beneficios obtenidos durante este primer piloto se optó por un perfil de usuario que padecieran demencia en una fase leve o moderada pero que tuviera problemas de aislamiento. Durante los dos años siguientes, en coordinación con las líneas de Educación y Acción social del Área de Educación del Museo Nacional Thyssen Bornemisza, se desarrolló un programa que combinaba una visita mensual al museo Thyssen y las  sesiones de arteterapia en la residencia. Para todo ellos se contó en la coordinación del proyecto con la responsable de ocio del centro, también arteterapeuta Esther Carmona y de la terapeuta ocupacional Esther Navarro que se reunían periódicamente con los educadores del museo, (en este caso con Alberto Gamoneda) para co-diseñar las actividades en el Museo y enlazarlas con las sesiones de Arte terapia. Los objetivos que nos marcamos fueron: 1. Rebajar su nivel de ansiedad. 2. Mejorar su relación con el entorno y por consiguiente su orientación. 3. Favorecer sus relaciones con los otros. 4. Ayudar a la verbalización de ideas, deseos y recuerdos.

En relación a todos ellos hemos de afirmar que se logró alcanzar todos ellos. Medir el impacto también se convirtió en una labor compleja ya que de todo ello quedó reflejado en el día a día de la residencia.

Los días que tocaba salida al Museo la disposición y su estado de ánimo eran los mejores, se vestían y arreglaban para ir a algo importante. El camino se convertía en un improvisado auditorio donde contar todo aquello acontecido en el pasado, Madrid era su escenario y ellos tenían muchas historias por contar.

La llegada al museo era especial, siempre estaba Alberto esperándonos y aunque todo había empezado hacía un rato ellos sabían que lo importante iba a ocurrir allí. Cada cuadro era una puerta a la experiencia, al recuerdo; era motivo para hablar de emociones, personas,…Al final la actividad duraba dos horas o dos horas y media y veíamos tres cuadros, cosa impensable en otro lugar y con otra actividad. Para finalizar bajábamos al taller a crear y a seguir construyendo experiencia.  

 Ese día llegábamos tarde a comer pero daba igual, tenían mucho que contar a supervisoras, auxiliares y compañeros. Esa tarde intentar volver a sus casas ya no era tan importante, ni contar que se está triste, o estarlo;… tenían muchas cosas que compartir. Sin lugar a duda era un día tranquilo, en palabras del médico del centro “el día del Thyssen se les olvida venir a verme” Pero esto no duraba mucho, al día siguiente la rutina era la habitual aunque, poco a poco, con el pasar de las visitas y los talleres algunas cosas empezaron a cambiar. Se empezaron a conocer, a reconocer y ante los intentos de volver a casa eran ellos mismos los que intentaban tranquilizar a la persona y lo mismo sucedía con los  momentos de tristeza. Empezaron a estar más en el salón y a tener ratos de charla, a conocerse, saludarse, buscarse y llamarse por el nombre. Esto nos motivó apuntar a los que no querían asistir a nada a otras terapias no farmacológicas. Pudimos explorar la historia de vida de todos ellos y compartir muchos más momentos como si fuéramos una familia, la relación se estrechó y esto nos ayudó mucho en el día a día.  

Un tema pendiente para nosotras era el abordaje con las familias por eso diseñamos con Alberto y organizamos una salida conjunta al museo donde se trabajó el álbum familiar. Creamos un material en forma de álbum de recuerdos que construyeron juntos y que llevamos al museo. Esta salida aparte de ser muy especial, porque todos los hijos pudieron ver el trabajo que implicaban los talleres y cada una de las salidas, también nos ayudó a estrechar lazos y, nos dio un marco, para que cada uno recuperara su rol; los hijos e hijas volvieron a serlo a través de los recuerdos compartidos y lo mismo sucedió con los  padres y madres. El recuerdo nos llevó a ese estado natural donde los padres cuidan de los hijos pero sobre todo trajo algo muy bonito y es el afecto fraternal. Una experiencia con un gran resultado.

No todo fue bonito. Durante dos años fueron muchas las cosas que ocurrieron y que dejaron a parte de este equipo por el camino, y es que la enfermedad avanza y en ese avanzar se lleva mucho por delante.

Aun así ayudó a todos aquellos que pasaron por el programa y como una onda expansiva a parte de aquellos que los rodeaban.

Con todo lo descrito podemos concluir afirmando que el proyecto fue un éxito y que se lograron todos aquellos objetivos planteados en un principio además de otros que encontramos por el camino y no habíamos previsto.

El éxito y los beneficios del proyecto del proyecto se afirma y se apoya  no solo por las profesionales que lo coordinaban y  por sus registros y observación, sino también por el equipo médico, psicóloga y la  dirección del centro que pudieron constatar y respaldar los resultados.  

Fecha de publicación:
17 de Febrero de 2020
Imagen
Alberto Gamoneda

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