La Virgen con el Niño y san Juanito. Bernardino Luini
La Virgen con el Niño entre ángeles. Maestro DE LA MADONNA ANDRÉ
Un recorrido por las obras

Flores fantasiosas

En las obras de arte más antiguas, pero también en otras posteriores, es común encontrar plantas con rasgos fantásticos. Estas plantas no pretenden ser un reflejo de la realidad y los artistas las incluían como parte de un escenario más o menos verosímil. En el Thyssen podemos rastrear esa botánica imaginaria en cuadros como el de Joan Mates, en el que un paisaje esquemático se ve salpicado por algunas plantas herbáceas en flor. De las grietas de un suelo árido brotan distintas especies cuyos rasgos no son realistas. Todas son una mezcla de partes que podrían corresponder a varias plantas, o a ninguna, y que dan lugar a especies extrañas, pero no por ello menos bellas.

La gran mayoría de ellas tienen flores que combinan dos colores: blanco y rojo. Uno y otro eran tonos frecuentes en las flores de obras góticas, en las que se recurría a una esquematización extrema de las plantas. Ambas coloraciones, asociadas a obras religiosas de este tipo, harían referencia tanto a la pureza de la Virgen o de los santos (simbolizada en el color blanco), como a la sangre derramada por los mártires o por el propio Jesucristo para redimir los pecados de la humanidad (simbolizada por las flores de color rojo).

Joan Mates, Los santos Juanes con un donante (detalle), hacia 1410
Joan Mates, Los santos Juanes con un donante (detalle), hacia 1410
Joan Mates, Los santos Juanes con un donante (detalle), hacia 1410

La primavera

En su obra Los santos médicos Cosme, Damián y Pantaleón, el Maestro de la Visión de san Juan incluye unas cuantas hierbas muy representadas a lo largo de toda la Historia del Arte por su simbolismo. Tres de estas especies se encuentran en primer término, a la derecha de la composición, a los pies de san Pantaleón, vestido de granate. Se trata de una primavera (Primula veris), una violeta (Viola odorata) y una fresa (Fragaria vesca). Cada cual luce sus características más significativas: la violeta, sus flores de ese color; la fresa, sus frutos rojos; la primavera, sus flores amarillas agrupadas en pequeños ramilletes colgantes. Por esta peculiaridad, la inflorescencia de la primavera se compara con un manojo de llaves, razón por la cual desde muy antiguo y en muchos países —Francia, Países Bajos, Alemania, Reino Unido— recibe nombres ligados a san Pedro, que con sus llaves era el encargado de abrir y de cerrar el reino de los cielos. 

Obra del Maestro de la Visión de san Juan, Los santos médicos Cosme, Damián y Pantaleón (detalle), hacia 1455

Primula veris

Además, en español, uno de los nombres más populares con el que se conoce a Primula veris es el de hierba de San Pedro. El color amarillo de sus flores se relaciona con la llave de oro con la que habitualmente se representa a san Pedro. Se la considera anuncio de la primavera, ya que es una de las primeras plantas en florecer, cuando los árboles todavía no han brotado. Por otra parte, a esta especie se le atribuyen propiedades medicinales, como ya acreditaba la santa y naturalista Hildegarda de Bingen (1098-1179), que recomendaba la primavera para hacer frente a la melancolía. Igualmente se decía que era eficaz para curar la parálisis de los miembros.

Primula veris
Alberto Durero, Ramillete de prímulas, 1526

El llantén mayor

Otra de las hierbas ampliamente representadas en obras de arte es el llantén mayor (Plantago major). Se trata de una especie que suele crecer al borde de los caminos, y en muchos cuadros se la representa a los pies de la Virgen o de Jesús. Tiene en estos casos una simbología clara: el camino de la salvación se transita a través de la fe. Asimismo, sus inflorescencias recuerdan a una lanza, y consecuentemente se vincula al sacrificio y a la sangre vertida por Cristo en su martirio. Esta especie ha sido muy utilizada a lo largo de la historia para curar las heridas, especialmente aquellas producidas en los pies por las caminatas, y por tanto era una planta muy apreciada por aquellos peregrinos que sufrían ampollas y rozaduras, quienes aplicaban cataplasmas con las hojas trituradas de llantén para cicatrizar las lesiones y evitar su infección.

Seguidor de Dirck Bouts, La Virgen con el Niño (detalle), hacia 1465
Llantén mayor (Plantago major)
Una pradera de hierbas
La Virgen con el Niño entre ángeles. Maestro DE LA MADONNA ANDRÉ
Celidonia (Chelidonium majus)

Celidonia

Hay una obra en el museo, La Virgen con el Niño entre ángeles, pintada por el Maestro de la Madonna André, que destaca por la gran abundancia, variedad y realismo de las hierbas que en ella se representan. Rodeando a la Virgen y el Niño hay un cortejo botánico de lo más sugerente. Entre el ángel con el arpa y María se puede identificar una celidonia (Chelidonium majus), una especie muy habitual en los jardines medievales. Tiene una presencia destacada en las partes sombrías ajardinadas, aportando una estética bella. Curiosamente, uno de los muchos nombres populares de esta planta en español es zapatitos del niño Jesús.

Maestro de la Madonna André, La Virgen con el Niño entre ángeles (detalle), hacia 1500
La violeta (Viola odorata)

La violeta

La violeta (Viola odorata) es otra de las especies que encontramos en esta tabla. Se trata de una flor que era el atributo de distintas deidades clásicas, como la Afrodita griega o la Venus romana, ambas diosas del amor. San Alberto Magno (hacia 1200-1280) aconsejaba incluir plantas como la violeta en los bordes de los jardines “para deleitar la vista y el olfato”, junto con rosas (Rosa spp.), lirios (Iris x germanica) o albahaca (Ocimum basilicum). Todas estas plantas tienen aroma, siendo especialmente dulce el de las rosas y violetas.

Diente de león (Taraxacum officinale)
Maestro de la Madonna André, La Virgen con el Niño entre ángeles (detalle), hacia 1500
Trébol rojo (Trifolium pratense)
Maestro de la Madonna André, La Virgen con el Niño entre ángeles (detalle), hacia 1500
Margarita (Bellis perennis)
Maestro de la Madonna André, La Virgen con el Niño entre ángeles (detalle), hacia 1500
Llantén mayor (Plantago major)
Maestro de la Madonna André, La Virgen con el Niño entre ángeles (detalle), hacia 1500
Fresa (Fragaria vesca)

Diente de león, trébol rojo...

Otras hierbas que crecen en esta magnífica obra del Maestro de la Madonna André son características de la pintura religiosa: el diente de león (Taraxacum officinale), el trébol rojo (Trifolium pratense), la margarita (Bellis perennis), el llantén mayor (Plantago major) o la fresa (Fragaria vesca). Esta última presenta una peculiaridad en la pintura: en vez de sus consabidos cinco pétalos, vemos que estas flores solamente tienen cuatro. Este recurso era muy empleado por los artistas al retratar las fresas: mientras que sus frutos rojos simbolizan la sangre vertida por Jesús, los cuatro pétalos aluden a la cruz del martirio. Además, se le podría añadir otro significado aplicado desde la Antigüedad clásica, ya que la fresa es un símbolo del paraíso.

Hierbas en los muros
Vittore Carpaccio. Joven caballero en un paisaje, hacia 1505

Pura verticalidad

Todas estas especies herbáceas no solo crecen en la tierra de campos y de jardines, sino que a veces también se encaraman a los muros y paredes, enraizadas en la más pura verticalidad. Es una forma de vivir muy llamativa, porque normalmente cuentan con muy poco sustrato sobre el que sostenerse, con lo escaso que le puede ofrecer una grieta entre ladrillos. Vittore Carpaccio da importancia a estas hierbas, porque incluye varias en la obra maestra que alberga el museo, como algunas gramíneas. Pero la especie más significativa, por estar pintada con mucho detalle, se encuentra colgada del alero del edificio de la izquierda. Con sus características flores y hojas ligeramente lobuladas, es fácil de reconocer a la cimbalaria (Cymbalaria muralis), una herbácea de una delicadeza cautivadora cuyas pequeñas flores, con forma de boca de dragón y de colores blanquecinos, violáceos o amarillentos, la hacen muy atractiva.

Vittore Carpaccio, Joven caballero en un paisaje (detalle), hacia 1505
Cimbalaria (Cymbalaria muralis)

Hierbas

Briznas floridas a los pies

Eduardo Barba Gómez
Investigador botánico en obras de arte y jardinero

En colaboración con el Área de de Educación del Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Diálogos botánicos