1992 - 2012, 20 años
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PRESENTACIÓN
Tienes en tus manos uno de los cuatro cuadernos del itinerario dedicado a la historia de las técnicas artísticas en el Museo Thyssen-Bornemisza. En éste, como en los restantes, encontrarás reproducidas y comentadas las obras elegidas, un glosario, una bibliografía recomendada y una serie de ejercicios y actividades. La lectura y, mejor aun, el estudio del contenido de los cuadernos, así como la realización de los ejercicios y actividades propuestos, te permitirá iniciarte –o profundizar, dependiendo del nivel en que te encuentres– en las técnicas artísticas, una de las facetas menos divulgadas de la creación artística, pero cuyo conocimiento es básico para educar nuestra mirada. Ahora bien, no olvides que ninguna reproducción, ni ninguna explicación, por muy buenas que sean, sustituirán a la contemplación directa de la obra de arte, por lo que debes visitar museos y exposiciones. Ya verás cómo, a medida que veas más obras artísticas, entenderás cada vez un poco más y, sobre todo, disfrutarás más.
Los autores
Al llegar el siglo XX, parece como si casi nada de lo que hemos visto antes se le pareciera. Sorprende un aparente descuido, formas poco definidas y brochazos, cosas pegadas e imágenes que parecen hechas con una máquina. Creíamos que borrar y repetir líneas, era sinónimo de indecisión y falta de habilidad. Sin embargo, Giacometti lo hace con un resultado sorprendente. Parecía también que los «borrones» que se caen en el papel eran algo negativo pero Pollock pintaba dejando chorrear pintura sobre sus lienzos. También puede extrañar ver cigarrillos pegados en un cuadro. Veremos por qué y cuándo lo hizo así Schwitters en el suyo. Algunas otras obras nos parecerán más cercanas a las técnicas tradicionales, como la acuarela de Nolde y el óleo de Max Ernst. Mondrian y van der Leck, con sus verticales y horizontales quieren ordenar un mundo caótico. Robert Rauschenberg, en cambio, no pretende ordenarlo sino mostrarnos su variedad frenética con imágenes tomadas de los periódicos. Lucio Fontana nos recuerda, con su vibrante dorado, la presencia de este símbolo universal de valor y suntuosidad en la pintura desde la Edad Media, como la ciudad de Venecia a la que alude, aunque una ciudad abierta, rasgada: todo un símbolo de la vida contemporánea.