¿Sabes quién soy?
Soy tu nuevo amigo, tengo tu misma edad
y dicen que soy muy travieso y que no puedo estar callado más de cinco
minutos lo que ocurre es que los mayores saben muchas cosas y yo todavía
estoy aprendiendo, por eso estoy preguntando todo el día. Me
encanta descubrir cosas nuevas.
La verdad es que tengo mucha suerte porque he venido a vivir con mi
abuela al Museo y me ha dicho que en los cuadros
puedo conocer toda la sabiduría del mundo. Mirar cuadros es
algo divertidísimo si lo haces con los ojos de la imaginación.
Ahora me divierto mientras veo pintura y es algo que me ha ayudado
mucho en mi gran afición: fabricarme mis propios
juguetes con cosas que encuentro en mi cuarto y que siempre
creía que no valían para nada. No te puedes imaginar la cantidad de
ideas que se pueden sacar de los cuadros.
Una de las primeras cosas que he aprendido al llegar al Museo es que
no se debe tocar los cuadros. Al principio
me parecía una norma más, pero no he tardado en darme cuenta de que
si los toco desaparecerán y con ellos se irán ciudades fantásticas,
se olvidarán juegos de toda la vida, maravillosos paisajes y no podría
conocer nunca a los estrafalarios personajes que habitan el Museo.
Por cierto, aún no me he presentado. Me llamo
Nicolás pero prefiero que mis amigos me llamen Nico.
- Nico, ¿dónde estabas? Llevo un buen rato buscándote.
- Estoy aquí, abuela, charlando con un amigo nuevo.
- Tú como siempre tan charlatán, haciendo amigos por todas partes.
¿Sabíais que en el Museo viven muchos personajes?
Es el mejor sitio para conocer gente distinta y hacer buenos amigos.
Aquí viven los personajes más variados: gente de todos los lugares
y de otras épocas; hay arlequines, campesinos, músicos, leñadores...
- ¿Tú ya los conoces?¿puedes presentármelos?¿dónde
están?¿cómo son?¿qué hacen?...
- ten calma Nico, podrás conocerlos
a todos, pero yo no puedo ayudarte ahora.
- ¿Cuándo vas a tener un
rato?
- Lo que podéis hacer es ir a buscar a Ana.
Su abuelo es uno d los habitantes que lleva más tiempo en el Museo.
Desde por la mañana se sienta en su banco de piedra a ver pasar a
la gente. Todos le conocen y le cuentan sus
cosas porque sabe escuchar a todo el mundo.
- ¡Qué bien! Me gusta mucho la idea de conocer a alguien
que sabe tantas cosas. - No perdáis tiempo. Os está esperando.