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La
calle Saint-Honoré después del mediodía. Efecto de lluvia, 1897 Nico se ha asomado a la ventana, parece que está algo enfadado y dice que así no se puede pasear. ¿Por qué crees que no es el momento de pasear? Tienes razón, está lloviendo en la ciudad. ¿Cómo sabes que está lloviendo en esta ciudad? Nico ha pedido sus botas de agua y su chubasquero rojos porque a pesar de la lluvia le apetece pasear por esta plaza. ¿Por qué piensas que Nico se ha puesto botas de agua y chubasquero para pasear? Tal vez en el cuadro encuentres algunas pistas. ¿Os habéis fijado en cómo Pissarro nos hace creer que el cielo está encapotado? Para ello utiliza tonos marrones y grises borrosos como si la lluvia fuera una cortina de agua. Chapoteando en los charcos Nico se cruza con elegantes señores que se protegen del agua con paraguas negros y con carruajes tirados por caballos. A Nico estos personajes le parecen algo extraños, sus ropas no son como las de ahora ni los coches son como los que usas para ir de viaje. A pesar de su sorpresa Nico comprende que Pissarro, el artista que pintó el cuadro, lo hizo hace cien años. Por aquel entonces la vida en las ciudades era más tranquila, no había contaminación, ni semáforos, pero ya había edificios y la gente paseaba por las calles que hoy todavía existen. Y Nico quiere descubrir si hace cien años ya existían los helados de chocolate; tal vez al final de esa calle encontréis una heladería. Os espera un largo paseo: la avenida parece interminable y se ve cómo las figuras cada vez se van haciendo más pequeñas y las casas más borrosas.
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