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A partir de 1888 y con Gauguin a la cabeza se unen al grupo de Pont-Aven otros artistas como Sérusier, cuya pequeña pintura realizada bajo la dirección del maestro se convierte en el Talismán de los Nabis (profetas en hebreo). Este círculo de jóvenes artistas nacionales e internacionales, hicieron de Gauguin su maestro. El Talismán es una pequeña tabla en la que Sérusier representó un paisaje con colores planos y brillantes, bajo la orientación de Gauguin que le instaba a reflejar los colores tal y como los estaba observando de la realidad. La influencia de esta pintura y, sobre todo de la idea, hizo experimentar a los Nabis, que realizaron obras cercanas a la abstracción decorativa pero carentes del contenido filosófico de Gauguin. El grupo estuvo muy activo y realizó exposiciones entre los años 1891 y 1899, pero se disolvió en 1900. Formaron parte de él Sérusier, Bonnard, Vuillard, Denis, Vallotton, Maillol, Filiger, Ranson, Roussel y Verkade, y tuvieron en común el uso de la técnica del Cloisonismo, la influencia del japonismo, y la admiración por Gauguin. Después de la exposición en el Café Volpini, Gauguin deja París para trasladarse de nuevo a Bretaña, esta vez a Le Pouldou. La producción de este periodo gira en torno a lo sagrado y a lo arcaico. Gauguin sigue su camino hacia el origen, hacia lo primitivo, hacia un arte puro que represente las ideas que progresivamente le alejan de la sociedad contemporánea. |