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Théo van Gogh acaba de comprarme cerámicas por valor de 300 francos. Así pues, a fin de mes me voy a Arles, donde creo que me quedaré bastante tiempo, puesto que mi estancia tiene como finalidad poder trabajar sin problemas de dinero hasta que llegue el momento de mi lanzamiento.
A Schuffenecker (8 de octubre de 1888, Quimperlé)


En 1888 Gauguin se traslada a Arles ante la insistencia de Van Gogh y la seguridad económica que les ofrece Théo van Gogh. Comparten una idea de trabajo en común, de taller compartido que se va convirtiendo en un duelo pictórico entre los dos.
En las obras que realizan en este periodo hay obviamente influencias pero sobre todo se establecen diferencias. En el caso de Van Gogh se agravan sus brotes de locura que le llevan a autolesionarse, el famoso episodio en el que se corta la oreja y que hace que Gauguin decida volver a París profundamente impresionado por el estado mental del pintor.
A pesar del final violento de esta estancia de Gauguin en Arles, mantuvieron correspondencia hasta la muerte de Van Gogh.
La convivencia en la casa amarilla fue complicada para dos personalidades tan fuertes, pero fue fructífero el intercambio de ideas y el trabajo conjunto. En muchas ocasiones pintaron el mismo objeto o tema, el retrato de Madame Ginoux, la silla del artista, escenas de interior en el café de Arles, etc. y uno criticaba el trabajo del otro. El objetivo de la estancia de Gauguin en Arles era crear el tan ansiado Taller del Mediodía que quería Van Gogh. El pintor deseaba convertir Arles en un lugar idílico en el que un grupo de pintores pudiera trabajar en paz y armonía.