La ronda de las niñas bretonas recoge algunos de los elementos que
Gauguin buscaba en Pont- Aven: los trajes regionales, las músicas
y bailes tradiciones, el folcklore, todo lo que nos remite a las raíces
de un pueblo, a la cultura popular. En esta obra, las figuras de las
niñas han perdido algo de la monumentalidad de las jóvenes bretonas
que aparecen en obras anteriores y que ocupaban toda la escena. Aquí
el escenario ha cobrado importancia, el campo, los edificios del pueblo,
la iglesia de Pont-Aven y la anécdota del perrillo cerca de las niñas.
Las huellas del Impresionismo en Gauguin se van perdiendo, pero aún
hay recuerdos por ejemplo en el campo o en los trajes de las niñas,
las pinceladas y la proximidad de colores complementarios que contribuyen
a crear un mayor efecto de luz. Pero la línea y el color cobran protagonismo,
la línea que delimita y enmarca los colores, en los rostros o en esa
mano que se adelanta hacia nosotros. Muchacho bretón desnudo presenta
un tratamiento del espacio totalmente nuevo, formas y colores corresponden
a la simplificación y a la síntesis. El cuadro ahora es una superficie
bidimensional en la que se disponen formas y colores pero en la que
no vemos ningún intento de representar la profundidad, ni el espacio
tridimensional.
| PROPUESTA DIDÁCTICA
¿Qué busca Gauguin en Bretaña? ¿Esta huída en el espacio y
en el tiempo, cómo la afrontan otros artistas?
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| Una nota bastante común entre los
artistas de finales del siglo XIX y principios del XX es la
búsqueda de un nuevo lenguaje. Por eso se acercan al arte
africano o a la estampa japonesa, donde encuentran imágenes
frescas con las que quieren renovar el arte occidental.
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