De una manera escalonada, pero progresiva, los miembros
de Brücke fueron llegando a Berlín y estableciendo allí su nueva residencia
y lugar de trabajo. Entre 1911 y 1913 se desarrolla este periodo en
el que en principio no se perciben cambios de estilo respecto a la
trayectoria anterior del grupo en Dresde.
Pero, poco a poco, se empiezan a ver cambios en las obras en cuanto
a estilo y a temática, es inevitable que los temas urbanos sustituyan
a los temas rurales, y los lienzos se pueblen de espectáculos como
el circo o el cabaret y funambulistas y bailarinas sustituyan a las
modelos desnudas de los paisajes anteriores.
La ciudad ofrece multitud de estímulos a los artistas, y también les
hace reflexionar sobre aspectos como la corrupción, la soledad o la
hipocresía de la sociedad. Schmidt-Rottluff no trabajó mucho los temas
urbanos pero Taberna es un claro ejemplo de escena en la que los rostros
de los personajes son en realidad un baile de máscaras ajenas las
unas a las otras, reflejo de la soledad y de la incomunicación. Y
es ahí precisamente donde reside su fuerza, en el sentimiento de soledad,
reforzado con un uso del color magistral, un colorido estridente de
rojos y verdes que gritan.