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Brücke quería romper con los esquemas del pasado,
caminar hacia la creación en completa libertad y hallar un lenguaje
nuevo. El trabajo en común del grupo les llevó a tratar los mismos
temas, a compartir el mismo taller, las modelos, los espacios expositivos
y el tipo de vida. «Resulta difícil determinar lo que cada uno de
nosotros aportó a los demás en lo que se refiere a estímulos, porque
todo era recíproco, y con frecuencia común». (Heckel) Este grupo que nace por la amistad de sus miembros no es simplemente la creación de un estilo, es mucho más, es un modo de vida y una postura diferente ante la creación artística. En ningún momento se plantearon dogmas políticos ni siquiera estéticos, se trataba de caminar hacia un arte nuevo todos al mismo tiempo; más bien lo que elaboraron al principio era un manifiesto, un programa, que apareció con motivo de su primera exposición en 1906: Con fe en el desarrollo, en una nueva generación de creadores de arte y de quienes lo disfrutan, hacemos un llamamiento a toda la juventud, y como portadores del futuro que somos queremos procurarnos libertad de acción y de vida frente a las viejas fuerzas establecidas. Cualquiera que ofrezca reproducido de forma inmediata y sin falsear lo que le impulsa a crear es de los nuestros. En principio no existía ningún interés en destacar como individualidades, sino presentarse como una propuesta coherente de grupo. En el catálogo que acompañaba la exposición de 1910 los artistas realizaron entalladuras para ilustrarlo con las obras expuestas, pero no cada uno de las suyas sino de las de sus compañeros. Los artistas de Brücke compartieron todo, y en la temática de las obras se observa ese trabajo siempre tan cercano. El retrato es un tema recurrente entre los artistas de Brücke: el pintor como protagonista realizando su trabajo tanto en los talleres como al aire libre, el pintor y la modelo en el taller, o el grupo de artistas y modelos al aire libre. A través de estas tres obras vemos el cambio estilístico que se sucede entre el año 1905 y 1913 en la pintura de Kirchner. La fuerza y riqueza del color se traduce en un progresivo oscurecimiento de la paleta, y la pincelada empastada, de influencia neoimpresionista, deriva en superficies diferenciadas de color. |