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Erich Heckel. Niña de pie, 1911

Ernst Ludwig Kirchner. Desnudo en cuclillas, c.1910
Casi parece un juego, pero la idea era realizar un dibujo rápido, ser capaces de trazar con apenas unas líneas, y en unos minutos, aquello que estaba ante sus ojos en movimiento. El origen de los desnudos de cuarto de hora está en las primeras reuniones de los miembros de Brücke, cuando eran estudiantes de arquitectura en Dresde. Se encontraban una vez por semana para dibujar del natural y se centraron en dibujar desnudos y captar el movimiento, lo que estaba al margen de los ejercicios de las academias tradicionales. Este ejercicio viene a demostrar que los artistas de Brücke fueron bastante autodidactas en el aprendizaje de las técnicas de dibujo, pintura y grabado, ya que su formación fue básicamente en arquitectura.

El tema del desnudo fue muy recurrente para los pintores de Brücke, tanto en interiores como en exteriores. Sus amigas y modelos posaban en plena naturaleza o en los estudios, delante de objetos que los propios artistas creaban: telas pintadas, esculturas, cuadros, muebles y otros objetos.

Además de las publicaciones que les acercaron a la estampa japonesa, los artistas de Brücke pudieron ver directamente grabados de Hiroshige y Utamaro en el Gabinete de Estampas de Dresde y en alguna galería, que les permitió conocer de cerca el uso japonés de la línea, su concepto espacial y la sensibilidad en su acercamiento a la naturaleza.

No dudaron en remitirse también a los grandes maestros del grabado alemán del siglo xvi, Durero y Cranach. En cuanto a las técnicas, experimentaron con todas ellas, desde el grabado en madera a la fibra a la litografía, pasando por la punta seca. El grabado les permitió también difundir sus obras, y su estilo de una manera rápida.

Brücke en el Museo Thyssen- Bornemisza

La acuarela Ante la cortina roja, permite al espectador asomarse al interior del estudio de Heckel, ver a la modelo desnuda que rehuye la mirada, sentada sobre un taburete tallado que recuerda el mobiliario africano, y unas cortinas rojas estampadas con unas formas circulares en las que se representan figuras vagamente inspiradas en el arte indonesio. Los talleres de los artistas se convirtieron en decorados imaginarios en los que fueron recogiendo objetos de culturas africanas y oceánicas, y también objetos realizados por ellos con esa poética primitiva. A través de las obras y de algunas fotografías podemos ver cómo estaban decorados estos espacios compartidos por los artistas.