Martin Johnson Heade siempre ha sido identificado estrechamente con la pintura de los pantanos de sal de las regiones del este de Estados Unidos. Fue muy consciente de la delicada belleza que destilaban con sus constantes cambios de luz. El lienzo de esta obra es más grande que la mayoría de las escenas pintadas por Heade. El carro de heno, motivo que este pintor gustaba utilizar, constituye una parte más prominente dentro del paisaje que en otros cuadros que representan el mismo tema. El carro, parcialmente cargado con heno, permanece sobre el firme suelo encima de la humedad pantanosa provocada por la subida de la marea; delante de él, sobresaliendo de entre una pila de rocas, está el mango de un rastrillo abandonado por los cosechadores que ya se han marchado.