1992 - 2012, 20 años
El circo fue uno de los asuntos más recurrentes de los pintores vanguardistas que Macke retoma entre 1913 y 1914 en una serie de cuadros en los que recrea su aspecto más peligroso y arbitrario. Así, la vida de una acróbata parece pender de un hilo tras caerse del caballo que se fuga de la composición, mientras es recogida por sus compañeros, recordándonos en parte a El Albañil Herido de Goya. Aunque la abstracción en Macke no es completa, la adopción del cubismo órfico y de la abstracción cromática y formal es evidente en este ejemplo adscrito al segundo grupo expresionista, Der Blaue Reiter.