1992 - 2012, 20 años
Esta es una de las obras representativas de la etapa de recuperación de la tradición clásica que Picasso inicia influido por su viaje a Italia con Cocteau. La representación, para la cual había servido de modelo el pintor español, Jacinto Salvado, mantiene cierto vanguardismo en cuanto a una reinterpretación de los modelos clásicos a través del cubismo. Así, la máscara con la que Picasso convierte el rostro del personaje nos recuerda en parte a la inexpresividad de Gertrude Stein. Además, para la caracterización del Arlequín, el pintor mantiene la referencia clara de su sombrero de dos picos, pero lo conjuga con elementos propios de otros dos personajes del mundo del circo y de la Commedia dell’arte por los que se sentía tan atraído: el atuendo de saltimbanqui y la máscara que evoca a Pierrot.