Formando parte de la serie que Sisley realizó en 1876 sobre las inundaciones del río Sena en Pont-Marly, este cuadro bien podría describirse con las palabras de Mallarmé: "Capta los instantes fugaces de luz. Observa una nube pasajera y parece pintarla en su huida. El aire vivo atraviesa el lienzo […]". Eligiendo un encuadre frontal, la obra nos enseña el río Sena más allá de una doble hilera de árboles. Bajo un cielo cambiante, lleno de nubes rasgadas por el viento, el agua empieza a desbordarse inundando la acera y la calle. La inestabilidad, el cambio, está potenciado por la soltura de las pinceladas con las que aplica su singular sentido del color.