1992 - 2012, 20 años
Su estancia en Vétheuil fue una oportunidad para que el artista desarrollase su mirada impresionista a través de paisajes como este en el que capta el preciso instante del deshielo del río Sena a su paso por esta localidad. La soltura de la pincelada, agitada, nos habla de la rapidez de ejecución del pintor, y demuestra su obsesión por captar los instantes a través de la captación de las cambiantes condiciones atmosféricas, sutilezas visuales como los clásicos reflejos en el agua que nos recuerda la afición de Monet por las pinturas de marinas. La gama cromática potencia la densidad fría del aire en un cuadro que evoca cierta melancolía y soledad.