1992 - 2012, 20 años
Como el resto de esculturas que August Thyssen encargó a Rodin en 1908, El Nacimiento de Venus también surgió de una figura preexistente de la década de 1880: La esfinge. En esta obra contrasta el acabado pulido de los cuerpos femeninos, de volúmenes suaves y sobre los que la luz se expande completamente, con la piedra rugosa y apenas desbastada de la que emergen dichos cuerpos, y que ilustra la idea de génesis y nacimiento a la que alude el título de la obra. Rodin ha conjugado en esta pieza una figura arrodillada y aún pegada al bloque con otra que se libera y despega ante ella, la cual infunde la sensación de impulso y dinamismo a la composición.