1992 - 2012, 20 años
En el verano de 1914, Chagall, regresó a su ciudad natal, Vítebsk. El contraste de la agitación parisina donde vivió la vanguardia, con la vida tranquila de la provinciana Vítesbk, le produjo una nueva actitud que llenó su pintura de temas más reales. En este cuadro el artista inmortaliza su ciudad, con su catedral barroca de la Asunción sobresaliendo sobre las casas del casco antiguo y, en primer término, una característica cabaña de madera, de las que había varios ejemplos en las orillas del río Dvina. La representación de unos cielos sinuosos y la aparición de esa pequeña figurita misteriosa a la izquierda del cuadro, dan a la escena una atmósfera un tanto fantástica, de imagen sacada del mundo de los sueños.