Juan Gris pintó este cuadro en 1913, durante una larga estancia en Céret. Allí coincidió con Picasso y con el también pintor y mecenas inglés Frank Haviland. Una de las diferencias más notables que se pueden observar en este cuadro, en comparación con el cubismo de Picasso y Braque es el empleo del color. Su paleta está repleta de colores vivos, alejados de los marrones y grises de estos últimos. El rostro del personaje se descompone en facetas dispuestas radialmente. Gris utiliza un método deductivo que consistía en deducir los cuerpos y las formas de la realidad exterior a partir de elementos abstractos, normalmente, figuras geométricas. En este caso, partiendo del cilindro ha pintado el sombrero, el cigarro y el cuello del fumador.