En esta pintura que se integra en la serie de cuadros que Degas realizó sobre las tiendas de moda de París, se intuye la capacidad del pintor para convertirse en voyeurista. Al margen de los valores cromáticos y lumínicos del heredero del Impresionismo, lo que más llama la atención de esta imagen es un encuadre en el que se demuestra que, como él afirmaba, representaba la realidad como si la estuviese espiando “a través del ojo de una cerradura” . En alguna ocasión, estuvo acompañado de la pintora norteamericana Mary Cassat para trabajar sobre una serie que no dejaba de estar vinculada con la representación de las costumbres de la vida moderna.