1992 - 2012, 20 años
Ejemplo de la recuperación clasicista de Guercino en su etapa de madurez y de la adecuación en el tema de los preceptos lanzados tras el Concilio de Trento, destaca la sencillez compositiva y el modelado de los cuerpos y paños a través de una luz que confiere monumentalidad a unas figuras cuyo diálogo visual y gestual dota de expresividad a la representación. El pozo, colocado en el primer plano, además de servirle para organizar la disposición de las figuras, justifica la sensación de movimiento detenido que presenta la samaritana, cuya serenidad y belleza nos remite a la obra de guido Reni.