1992 - 2012, 20 años
Considerado por Friedländer uno de los retratos más bellos del autor, el joven, de quien se desconoce su identidad, responde al interés de Memling por individualizar al personaje valiéndose de un realismo analítico y de un potente dominio de la técnica del óleo. Destaca así el tratamiento escultórico de los detalles fisonómicos como la minuciosidad de cada cabello, del pelo de su capa o del hilo de oro de su camisa. La suave luz ayuda, por su parte, a modelar las partes visibles de su cuerpo: manos, cuello y rostro Se desconoce si este retrato formaba parte de un díptico conyugal, y faltaría la tabla derecha con el retrato de la esposa, o si bien constituía un díptico o tríptico devoto.