1992 - 2012, 20 años
Retrato del dogo Francesco Venier que Tiziano realizó mientras desempeñaba el cargo de pintor oficial de la Serenísima, nombre por el que también se conoce a Venecia. Sin idealizaciones, capta el delicado estado de salud del personaje, a pesar del cual transfiere una solemne dignidad. Supo fijar así tanto la psicología como la fisionomía del dogo. Por ello, llama la atención el grado de realismo y parecido alcanzado al pintar la delgadez del rostro (mandíbula marcada, nariz afilada, ojos vidriosos, venas resaltadas) y al traducir la fragilidad de un cuerpo que viste tan pesado ropaje.