El tema de este cuadro, en el que Tiépolo trabajó durante su estancia en Würzburg, está extraído de Las Metamorfosis de Ovidio (Libro X) donde se narra el fatal desenlace de los amores entre el dios Apolo y el mortal Jacinto. El pintor se tomó ciertas licencias respecto a la interpretación del juego en el que muere Jacinto, ya que tomó como referencia la traducción que realizó el 1561 Giovanni Andrea dell’Anguillara. En todo caso, esta pintura mitológica da crédito de la capacidad creativa, el acierto en las teatrales puestas en escena y el colorido rico y vibrante que hicieron de Tiepolo el mayor representante de la pintura decorativa del XVIII.