Este cuadro es representativo de la particular concepción de la abstracción de este gran representante de la pintura de la segunda mitad del siglo XX: el Action Painting. Tomando como referencia el trabajo de los indígenas americanos con la pintura de arena, colocaba el lienzo sobre el suelo, cambiando el tradicional punto de vista desde el cual el pintor representaba. Esto le permitía sumergirse en la realización de la misma, “formar parte del propio lienzo”. Es cierto que parte de Pollock está en estos cuadros para los que beberá igualmente de las fuentes del automatismo psíquico del surrealismo, presentándose esta imagen como una escritura abstracta que denota la violencia de ejecución. Sin embargo, la obra está al servicio de un azar que jugaba un papel protagonista en la composición, ya que las manchas de color nacen fortuitamente del chorreo de pintura sobre el lienzo.