1992 - 2012, 20 años
La ciudad de Nueva York ha tenido un papel destacado en el arte contemporáneo. Si París fue el centro de referencia de las vanguardias en la primera parte del siglo XX, Nueva York se convirtió en la capital del arte vanguardista después de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, la ciudad de los rascacielos sería ya referencia de la arquitectura y símbolo del progreso espectacular de la cultura americana desde finales del siglo XIX.
Movimientos vanguardistas como el Expresionismo Abstracto, Pop Art, Minimalismo y el Arte Conceptual entre otros, han tenido su escaparate en la ciudad de Nueva York, que ha marcado el curso del debate artístico en la historia de la pintura y ha influenciado en el modo de concebir la ciudad hasta nuestros días.
Todo el mundo tiene una imagen casi familiar de Nueva York gracias al cine. Sin embargo, no son muchos los artistas que se han interesado en pintarla. John William Hill, como vimos en su acuarela estudiada en el tercer recorrido itinerario III, fue uno de los primeros pintores que representa el paisaje urbano de Nueva York siguiendo el género de la veduta. Aquí analizamos dos cuadros de Nueva York que reflejan dos modos diferentes de ver la ciudad. A través de la mirada poética de Georgia O´Keeffe, influenciada por las primeras vanguardias artísticas europeas, y a través de la mirada fotorrealista y pop de Richard Estes.
Cada uno de los dos cuadros representa una época diferente de la ciudad de Nueva York. Los paradójicos años veinte en Georgia O´Keeffe y la imagen inconfundible de los setenta en Richard Estes. Para Georgia O´Keeffe, una de las primeras mujeres artista reconocida en la historia del arte, prima expresar el sentimiento sobrecogedor de la ciudad. La ciudad se presenta como un paisaje abstracto con entidad propia. Richard Estes reproduce una escena cotidiana de Manhattan que refleja el modo de ser de la ciudad desde el laberinto de espacios, edificios y automóviles que articulan la vida que en ella bulle. En ambos, hay algo más que reproducir el paisaje urbano de Nueva York. Más bien, se retrata el sentimiento y el modo de vivir en la ciudad.
Es una representación nocturna de Manhattan vista desde el interior de la ciudad y pintada en 1925. Georgia O´Keeffe realizó en los años veinte varios cuadros de Nueva York, ciudad en la que residía desde 1909. Pronto O´Keeffe conocerá a artistas vanguardistas europeos de principio del siglo XX, por medio de su matrimonio con el fotógrafo Alfred Stieglitz. Es probable que O´Keeffe utilizara el objetivo de la cámara fotográfica para encuadrar sus composiciones, debido a esta unión. La temprana lectura de La espiritualidad en el arte de Kandinsky influyó en la forma de concebir su obra, de tal modo que entendería la pintura como una gramática visual con la que componer y expresar sus sentimientos.
El título Calle de Nueva York con luna enfatiza dos espacios separados: el de la ciudad y el del cielo, que vemos recortado. Los edificios están vistos de abajo arriba, como si buscaran la luna. Esl un cuadro está pintado entrefigurativo pero que se ha resuelto con recursos propios de la la abstracción. y la figuración. Junto con la luna tienen un gran protagonismo la luz de una farola y la luz roja de un semáforo, las cuales están dispuestas verticalmente y señalan el recorrido visual de este cuadro. El juego de luces establece una relación entre lo natural y lo artificial. La incorporación del semáforo, como señal de progreso, hace referencia a la modernidad. El semáforo aporta un elemento novedoso al cuadro, pues se empezaron a instalar en Manhattan en 1920, poco antes de que O´Keeffe pintara este cuadro.
Los edificios que ha representado sino tienen ventanas, como masas ascendentes, y contrastan con el cielo, que está pintado con gran verosimilitud. El detalle de las nubes y la representación naif del cielo enfatizan el momento del ocaso y la aparición sutil de la luna. Sin embargo, la ciudad se construye con planos opacos y cortantes que se levantan hasta configurar el espacio urbano como un paisaje abstracto y frío. El color es fundamental para dar profundidad al cuadro y potenciar su significado. La perspectiva de color incide en el efecto vertical del cuadro, de tal manera que las tonalidades cálidas dominan la parte inferior del cuadro y las frías la parte superior. De este modo, el azul del cielo potencia la sensación de lejanía mientras que el color rojo del semáforo está situado en el lugar más próximo al observador. La luz del crepúsculo tiene una función de tránsito entre los colores tostados de los edificios y el cielo. Los negros potencian la división entre el espacio urbano y el cielo, y el efecto luminoso de la farola y el semáforo.
El cuadro desprende un sentimiento de añoranza que responde a los espacios abiertos de la infancia de la artista. También se puede ver la fascinación que le producía la gran ciudad. La sensación de soledad y seguridad se mezclan con un cierto sentimiento opresivo. La disposición de los edificios produce un doble efecto en el observador. Por abajo, rodean al espectador; lo abrigan y, a su vez, lo encierran. Hacia arriba, donde el espectador dirige su mirada, la luna es abrazada y cercada por los edificios en un espacio lejano.
El formato vertical del cuadro es novedoso, ya que tradicionalmente el formatoel horizontal era el utilizado para pintar paisaje, fuese o no urbano. El uso de este formato favorece el encuadre de los rascacielos de la ciudad de Nueva York que, buscando el cielo, revolucionaron la concepción de las ciudades desde principios del siglo XX. No obstante, responde también a los intereses expresivos de O´Keeffe. En cierto sentido, podemos decir que la motivación de O´Keeffe es hacer más un retrato de Nueva York que representar la ciudad como tal.
La perspectiva lineal se descompone para dar mayor importancia a la composición. Los puntos de fuga no responden a una representación fiel del natural. El rascacielos del vértice superior izquierdo, que aparece de forma inverosímil, viene a confirmar la dimensión poética de la obra de O´Keeffe, quien dirá que Nueva York se pinta como se siente y no por lo que vemos que es. Es decir, la pintura responde a la visión interior del artista y no tanto a la transposición fiel de la realidad que se representa. O´Keeffe no separa distingue los recursos propios de la figuración y de la abstracción, utilizando ésta como un medio para expresar lo indeterminado y sutil a través de la interrelación de líneas y colores. De este modo, lo abstracto no será un fin en sí mismo y Een palabras de O´Keeffe: "La pintura figurativa no es buena mientras no lo sea en un sentido abstracto".
El cuadro que vamos a analizar es una escena cotidiana en la ciudad de Nueva York. La ciudad es la temática de los cuadros de Richard Estes, cuya obra es exponente de lo que se ha llamado fotorrealismo, aunque también se le ha vinculado al superrealismo. El juego de transparencias y reflejos es una constante en la obra de Estes, tal como podemos ver en otros dos cuadros suyos expuestos en el Museo la colección Thyssen-Bornemisza.
En el cuadro analizado aquí vemos una floristería en una esquina de Manhattan donde confluyen dos calles perpendiculares, con sus automóviles, sus edificios, los anuncios en las fachadas y las señales de tráfico. El escaparate, las ventanas, la puerta y el rótulo superior reflejan la calle que está frente a la tienda y fuera del cuadro. Estos reflejos están pintados de tal manera que, si observamos atentamente, nos muestran el entorno alrededor de la esquina, que no veríamos de otro modo.
El escaparate de la floristería y las plantas expuestas en la calle enfatizan el título del cuadro, People´s flowers (las flores de la gente), sobre todo al no verse persona alguna. El título lo vemos repetido hasta cuatro veces en el rótulo superior de la fachada, en el toldo y en los dos luminosos del interior del escaparate, aunque uno de ellos lo vemos invertido en el otro lado del escaparate. El hecho de que en el rótulo leamos sólo People´s y que en todo el cuadro no aparezca ni una sola persona pone énfasis en la soledad. Las plantas frente a la tienda son los únicos seres vivos presentes en el cuadro. Encierra una ironía la omisión de la palabra flowers por un lado y la ausencia de personas por el otro.
La fachada la vemos frontalmente y está en la calle paralela al plano de representación. El escaparate que da a ambas calles es el centro del cuadro. El cristal del escaparate y de la puerta de la derecha nos permite ver lo que hay dentro de la tienda, a la vez que refleja la calle frente a ella, situada en el lugar mismo del espectador. A la izquierda, cruza una calle perpendicular que vemos prolongarse a través del escaparate confundiéndose con la imagen reflejada en la luna frontal y con la del interior de la floristería. Evidentemente tiene lugar una superposición de imágenes que generan cierta desorientación y sensación de irrealidad que nos exige analizar el cuadro con atención. A través de la perspectiva fotográfica, la transparencia y el reflejo del cristal, nos muestra tres espacios diferenciados ¬ el del interior de la floristería, el de la esquina tal cual se ve y el de la calle reflejada-, pero confundidos unos con otros en una sola imagen que resulta ambigua. De esta manera, provoca la disolución de unos espacios en otros.
Identificamos tres tonalidades de azul que representan tres cielos diferentes:. 1./ En las ventanas superiores de la fachada que lo reflejan entre la azotea y el tejado de los edificios del otro lado de la calle;. 2./ En el lado superior izquierdo, vemos un plano vertical que delimita la secuencia de edificios y el fondo de la avenida; .3./ El cielo del escaparate pertenece al reflejo de la calle adyacente que se ve superpuesto al luminoso frontal. Las presuntas nubes algodonadas resultan ser racimos de flores veladas por el reflejo, ya que identificamos otros racimos de tonalidad violácea que se repiten como si fueran una enredadera dentro de la tienda.
La secuencia de automóviles nos permite distinguir lo que es calle de lo que es parte del interior de la floristería. Por una parte, vemos a través del cristal la continuidad de la avenida lateral gracias a la hilera de automóviles que vienen de frente y en escorzo, y los de la calle frontal, reflejados en la luna del escaparate de perfil. Mientras que por otro lado, vamos descubriendo lo que hay en el interior de la floristería –plantas y luces fluorescentes- y frente a ella, los arbustos reflejados en la puerta por estar recortados por el reflejo de la furgoneta roja.
Richard Estes utiliza cualquier superficie reflectante en su obra. En este cuadro, vemos cómo el rótulo superior refleja una hilera de coches en el la que podemos identificar dos taxis típicos de Nueva York por su color amarillo. Las "aguas" que deforman la imagen de los coches nos indica que esta superficie no es del todo plana.
El punto de vista utilizado habitualmente por Richard Estes es el de las personas andando por la calle. Estes planifica concienzudamente sus cuadros y trabaja con varias tomas de fotografía que le permiten profundizar en todo lo relativo al encuadre y la perspectiva. También le permite definir cada detalle del cuadro hasta romper la profundidad de campo. Con todo, incita al espectador a recorrer toda la superficie del cuadro.
ACTIVIDADES EN EL MUSEO:
En el cuadro de Richard Estes, People´s Flowers, vemos que se entrecruzan distintas imágenes de la calle con otras del interior de la floristería.
En la colección el Museo Thyssen-Bornemisza hay dos cuadros más del mismo artista. Compáralos entre sí y con éste y analiza qué tienen en común y cuáles son sus diferencias.
ACTIVIDADES EN CASA O EN EL AULA:
En People´s Flowers identificamos distintos espacios: el interior de la floristería, su fachada, la calle lateral y la reflejada frente a la tienda. Reconstruye en láminas separadas una vista de cada uno de estos espacios ayudándote de la restitución de la perspectiva.
Busca una esquina en tu barrio y haz un dibujo parecido al cuadro de Richard Estes utilizando un punto de vista similar.
[Descarga la versión en pdf para imprimir]
Georgia O´Keeffe,
Nueva York con luna (1925)
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza
Richard Estes,
People´s Flowers (1971)
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza