Capítulo 2. Las vedute italianas

En Italia en el siglo XVII se desarrolló una pintura de vistas de ciudades en italiano se llamaron vedute que dio mucha importancia a la arquitectura y tuvo sus centros principales en Roma y Venecia. Este género de pintura fue introducido por artistas de origen holandés que comenzaron trabajando en Roma, como van Wittel, y que tenían una formación paisajística muy distinta a la de los pintores de arquitectura italianos, que habían aprendido pintando decorados para el teatro.

Las vedute de van Wittel retrataban la arquitectura de la ciudad barroca de Roma con gran exactitud. Pero en la misma ciudad se desarrollaron a la vez otro tipo de vedutistas, cuyo trabajo se basaba en la inventiva, que pintaban vistas de fantasía (llamadas caprichos) por ejemplo, con edificios reales en escenarios inventados o acompañados por ruinas y estatuas. Uno de ellos fue Giovanni Panini, que había empezado su carrera como pintor escenográfico y que cultivó unas vedute di fantasia en las que mezclaba edificios antiguos de distintas épocas.

La veduta alcanza su mayor esplendor a mediados del siglo XVIII en Venecia, con la obra de artistas como Antonio Canal, "Il Canaletto". Los principales clientes de esta pintura fueron los viajeros extranjeros, sobre todo ingleses, que la compraban como recuerdo de su visita; o incluso la adquirían en su país sin haber ido a Italia. Venecia, con sus monumentos arquitectónicos que recordaban la grandeza del pasado, fue en el siglo XVIII una parada obligatoria en el grand tour europeo. Los jóvenes de familias distinguidas hacían este viaje para completar su cultura al acabar sus estudios universitarios, antes de empezar a trabajar.

Wittel, Caspar Adriaansz Van (Vanvitelli)

Piazza Navona, Roma, 1699.

Óleo sobre lienzo. 96,5 x 216 cm

En Holanda y Flandes desde mediados del siglo XVI existía la tradición de pintar vistas urbanas de las ciudades. Y algunos pintores conocedores de esta tradición viajaron a Roma, atraídos por la posibilidad de retratar las ruinas de la antigüedad y las nuevas obras urbanas. Uno de ellos fue Van Wittel, un pintor procedente de los Países Bajos que trabajó en Roma la mayor parte de su vida, aunque también viajó por otras ciudades italianas, como Florencia, Nápoles, Venecia y Verona, y en todas ellas pintó vistas basadas en el paisaje urbano que conoció en el lugar. Este género de pintura se conoce por el nombre italiano de vista, veduta, y a los pintores que lo practicaron se les llamó vedutistas.

Van Wittel fue el primer vedutista que puso toda su atención en las ciudades modernas y no en recrear ciudades antiguas a través de sus monumentos. En la veduta que estudiamos ahora, pinta la Piazza Navona de Roma, en un día de mercado. En primer término hay puestos callejeros con fruta y a lo largo de la fachada de la derecha vemos también otros puestos entoldados. A la izquierda, hay unas tiendas con grandes toldos a la calle. Esta plaza fue construida sobre el Circo Agonalis del emperador romano Domiciano, y en la obra se mantuvo la planta rectangular alargada y terminada en dos semicírculos.

Las dos fachadas largas de la plaza son paralelas entre sí, y sus líneas de fuga horizontales nos dan el punto de fuga común. Este punto de fuga está desplazado hacia la derecha del centro del cuadro, y por eso vemos más de frente la fachada de la izquierda, que tiene un palacio y una iglesia iluminados por el sol. La fachada de la derecha se ve más escorzada y además queda en sombra, por lo que vemos menos detalles de sus edificios.

Al elegir este punto de vista el pintor está resaltando dos edificios que quedan en el lado izquierdo de la plaza y en los cuales llevó a cabo importantes obras el papa Inocencio X: la reconstrucción del palacio de la familia Pamphili, proyecto del arquitecto Rainaldi, y la reconstrucción de la iglesia de Sant´Agnese in Agone, obra de Borromini. Además, destaca en el centro de la plaza la fuente de Los cuatro ríos, de Bernini, que está delante de la iglesia y coronada por un obelisco.

El punto de fuga de la perspectiva está situado a media altura de la segunda planta del palacio Rainaldi, el primer edificio por la izquierda, y por eso los toldos de las plantas bajas y los puestos de la calle se ven desde arriba.

El estudio del cuadro nos permite también saber la hora del día a la que fue pintado. El sol iluminaba desde arriba a la derecha, por lo que es el lado izquierdo de la plaza el que queda en luz. La hora representada en el cuadro es aproximadamente media mañana, porque la plaza está pintada mirando al norte y la sombra de los edificios del lado derecho de la plaza es algo mayor que su altura. Esto supone una inclinación de los rayos de luz de algo menos de 45 grados, lo que significa que el sol esté un poco antes de la mitad de su recorrido entre el horizonte, al amanecer y el cénit, a mediodía.

Si nos fijamos en la luz intensa, el cuadro se pudo pintar hacia principios del verano, y por eso los puestos del mercado se han colocado a la sombra y los toldos protegen las tiendas y los puestos.

ACTIVIDADES EN LA CALLE:

Fíjate en las sombras que proyectan sobre el suelo las personas que caminan por la Piazza Navona pintada por van Wittel.

Haz unas fotos en la calle a una hora del día en que las sombras sean parecidas. Intenta fotografiar:

  • Personas.
  • Un árbol o una farola, con una sombra alargada.
  • Algún elemento más pequeño, como una papelera o un contenedor de basura.
  • Un quiosco o un puesto de un vendedor callejero.

Repite esas fotos a otra hora del día, en que las sombras sean diferentes.

Coloca a dos amigos con los brazos en distintas posturas a la luz de una farola y dibuja en un cuaderno la silueta de sus cuerpos y sus sombras. Pídeles que se coloquen en distintas posiciones en relación con la luz, para que las sombras que proyectan en el suelo vayan cambiando de lugar y de forma.

Giovanni Paolo Panini

La expulsión de los mercaderes del templo, 1724.

Óleo sobre lienzo. 74 x 99 cm

Panini nació en la ciudad italiana de Piacenza y comenzó su carrera trabajando allí como escenógrafo; más tarde se dedicó a la pintura, trabajando en la decoración de palacios. Entre sus clientes estuvieron los reyes españoles Felipe V y Carlos III. Vivió en Roma y se convirtió en el más importante vedutista de su tiempo en esta ciudad. Fue el primer pintor especializado en ruinas, pintó muchas veces el Panteón de Roma y caprichos arqueológicos en los que mezclaba edificios antiguos de distintas épocas.

En este cuadro representa una escena que nos cuenta la Biblia en el Nuevo Testamento. Según el relato del apóstol San Juan, Jesús se encontró en el Templo de Jerusalén con vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y con cambistas de dinero. Indignado, se preparó con unas cuerdas un instrumento para azotarlos, los echó del templo junto con sus animales y tiró por el suelo las mesas y las monedas de los cambistas. Les dijo que no quería que la casa de su padre fuera un mercado.

La figura de Jesús está en el centro de la composición, en lo alto de las escaleras, y nos llama la atención por su colorido resplandeciente. Su posición resalta su protagonismo: la mayoría de los demás personajes huyen desde aquí en distintas direcciones, dando gran dinamismo al momento. Panini dibuja la arquitectura de su cuadro con una perspectiva oblicua y esta forma de perspectiva nos hace ver el espacio con más movimiento que la perspectiva frontal. Para comprobarlo, podemos comparar este cuadro con otro de Panini que se encuentra colgado muy cerca en el Museo: La piscina probótica. El artista ha sabido elegir un espacio dinámico para pintar la expulsión de los mercaderes del templo, que es un tema que necesita movimiento, y otro espacio frontal para el tema de la piscina, que era un lugar tranquilo donde se bañaban los enfermos y donde Jesús curó a uno de ellos.

El pórtico de La expulsión de los mercaderes del templo no es paralelo al plano del cuadro, la fachada en la que está Jesús sobre las escaleras tiene un punto de fuga en la línea de horizonte hacia nuestra izquierda, mientras que la otra fachada de ese pórtico -donde un hombre salta la barandilla- fuga hacia otro punto en la línea del horizonte que quedaría a nuestra derecha (fuera del cuadro). Panini ha construido así una perspectiva oblicua, que no tiene un único punto de fuga, como la perspectiva frontal, sino dos. Como los puntos de fuga están desplazados hacia los lados de la línea del horizonte, el pórtico monumental queda en una posición oblicua respecto al punto de vista del espectador. De esta forma predominan en el cuadro las direcciones diagonales, que apoyan el movimiento general de las figuras que huyen y acentúan el dinamismo de la composición.

La luz y la sombra ayudan a definir el espacio, a resaltar la figura de Jesús y a dar movimiento a la escena. Por ejemplo: en el primer término, a la izquierda, dos pastores huyen con sus animales, les oculta la sombra arrojada por el pórtico que tienen detrás. Pero uno de ellos sobresale de cintura para arriba de la sombra y su cabeza y su pecho iluminados atraen nuestra mirada hacia su carrera de huida. En los primeros términos del cuadro están los elementos más luminosos y brillantes, que son las dos grandes columnas centrales, la figura de la mujer que huye con una niña y el jarrón decorativo de la derecha. A partir de aquí las luces, los colores y los contornos de las figuras y de la arquitectura se van difuminando hacia la izquierda, que es la zona más lejana del cuadro. Así se cumplen las reglas de la perspectiva atmosférica. Además, a medida que nos alejamos del primer término, las figuras y los elementos de la arquitectura van disminuyendo de tamaño, según las normas de la perspectiva lineal.

Panini fue un especialista en pintar ruinas, y aquí hay dos detalles que nos indican que estamos ante una arquitectura antigua: los desconchones de las grandes columnas del lado izquierdo del cuadro y la planta que crece sobre una de estas columnas.

ACTIVIDADES EN EL MUSEO:

La expulsión de los mercaderes del templo, de Panini, es un cuadro con la arquitectura vista desde una perspectiva oblicua. A la derecha de este cuadro, se expone en el Museo otra obra de Panini: La piscina probática. Aquí la arquitectura está pintada desde una perspectiva frontal. Aléjate un poco de los dos cuadros, caminando hacia atrás, para que puedas verlos bien a la vez. Compáralos:

  • ¿Cuál de los dos te da más sensación de movimiento?
  • Comenta tres detalles del cuadro que ayuden a dar esa sensación de movimiento.
  • Comenta tres detalles del otro cuadro de Panini que contribuyan a dar sensación de quietud o inmovilidad.

Estamos en la sala 16 del Museo, ahora entra en la sala 17, que queda enfrente de estos cuadros y está dedicada a las vistas de Venecia.

Busca un ejemplo de cuadro pintado con perspectiva frontal como la que utiliza Panini en La piscina probática.

Fíjate en dos pequeños cuadros de Francesco Guardi dedicados al Canal Grande.

  • Uno de ellos tiene un punto de vista central, ¿cuál es?
  • El otro tiene una perspectiva oblicua, ¿cuál es?

Vamos a analizar ahora el movimiento en los dos cuadros de Guardi. Fíjate en las direcciones en que navegan las góndolas:

  • ¿Cúantas van hacia dentro del canal, alejándose de nosotros, en cada uno de los dos cuadros?
  • ¿Cuántas navegan hacia fuera, hacia el lugar donde estamos nosotros mirando el cuadro?
  • ¿Hay alguna que cruce de orilla a orilla?
  • ¿Cuál de los dos cuadros te da más sensación de movimiento? ¿Por qué?

Contenido destacado

[Descarga la versión en pdf para imprimir]

Imagen del cuadro donde se muestra una vista urbana de Roma.

Caspar Adriaansz Van Wittel (Vanvitelli),

Piazza Navona, Roma (1699)

Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza

Imagen del cuadro donde se representa un conjunto arquitectónico donde hay una serie de personajes comprando y vendiendo.

Giovanni Paolo Panini,

La expulsión de los mercaderes del templo (1724)

Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza