1992 - 2012, 20 años
Es un conjunto de escenas religiosas que representan episodios de la vida y Pasión de Jesús, o de la vida, milagros y martirios de la Virgen María y los santos. Puede estar realizada en madera, piedra o lienzo. En su origen era una pieza de metal o madera colocada en el frente del altar, pero con el tiempo fue ganando importancia y tamaño y se situó encima y detrás de éste. Se solían instalar en el interior de la iglesia, pero también había portátiles. Las escenas se pintaban por separado y luego se montaban sobre una estructura previamente ensamblada, formando conjuntos de dos partes (dípticos), tres (trípticos) o más (polípticos). Los retablos flamencos solían ser pequeños y con pocas escenas, pero en la Península Ibérica llegaron a ser polípticos monumentales. En éstos, se llaman calles a las divisiones verticales (si sobresale la central es el ático) y a las horizontales cuerpos. La parte inferior contiene banco, sotabanco y predela, dividida en pequeñas escenas. Entrecalle es el espacio entre las calles, y pisos son los niveles horizontales. El retablo puede llevar un guardapolvo o alero en el borde superior. Las tablas laterales son las alas. Muchas veces, especialmente en el periodo barroco de los siglos XVII y XVIII, había columnillas, relieves, y pequeñas esculturas que servían de marco y adorno.
Esta obra representa a la derecha a la Virgen María, y la izquierda al lado arcángel San Gabriel, y la escena es el anuncio a María de que ha concebido al Hijo de Dios. Fue realizada por Jan van Eyck (c. 1390-1441) uno de los más grandes pintores de la escuela flamenca del siglo XV cuyas obras, en su mayoría religiosas, están siempre realizadas de forma muy precisa y detallista. Característica es la moderada expresividad de sus figuras, envueltas en amplios ropajes de múltiples pliegues y gran volumen. Por estar pintada en grises y sin colores vivos, imitando la escultura en piedra, es una grisalla. También es un díptico, es decir, un conjunto de dos tablas pintadas que podía cerrarse. Para pintar sobre ellas, sobre la madera se extendían varias capas de aparejo o preparación de cola y yeso, que daban una superficie blanca compacta, muy buena para recibir la pintura. Esta era una operación larga y algo pesada, porque eran de cinco a ocho capas y cada una debía secar bien antes de dar la siguiente.
Una de las más grandes leyendas de la historia del arte es que se atribuye a Jan Van Eyck y su hermano Hubert el descubrimiento de la pintura al óleo. Fue el pintor y teórico Giorgio Vasari a mediados del siglo XVI quien estableció esta leyenda, pero la invención no hay que atribuírsela sólo a ellos, ya que el uso de aceites para mezclar pigmentos se conocía desde mucho antes. ¿En qué consistió la aportación de los Van Eyck? En utilizar aceites que secaban bien, como el de linaza, y también en la manera de prepararlos y mezclarlos con los colores. No en vano decía Vasari que Jan van Eyck tenía conocimientos de alquimia, así que probó diversas combinaciones de sustancias hasta que dio con las adecuadas: los aceites secantes. Hay que tener en cuenta que algunos aceites como el de oliva, por ejemplo, no secan nunca y por ello no sirven. Con la pintura al óleo se consiguen unas pinturas esmaltadas, transparentes y brillantes, flexibles y ricas de color.
Este tríptico flamenco muestra en el centro la Piedad o lamentación de María sosteniendo el cuerpo de Cristo muerto. María llora su dolor en presencia de San Juan y María Magdalena. Al fondo, un paisaje con una ciudad flamenca que representa a Jerusalén, recorre las tres tablas. Las alas laterales están pintadas por ambos lados. Las partes externas, sólo visibles cuando está cerrado, representan en grisalla a san Pedro y santa Bárbara. Por el otro lado, que es el que vemos cuando está abierto, están los donantes arrodillados junto a los santos de su nombre: a la izquierda Donato de Moor con san Donato, y a la derecha su esposa, Adriana de Vos con san Adrián con armadura, yunque y espada. Fue pintado hacia 1475 por el Maestro de la Leyenda de Santa Lucía: un pintor flamenco de Brujas cuyo nombre real se desconoce.
Toda técnica pictórica está formada por la mezcla de pigmentos con una sustancia llamada aglutinante que los envuelve, les da consistencia y los convierte en una materia fluida, lista para ser aplicada. El aglutinante puede variar según la técnica de que se trate; en el caso del óleo, es el aceite de linaza. En el siglo XV los talleres de los artistas preparaban sus propios colores partiendo de diversas materias que pulverizaban para mezclarlos con el aceite. El pintor aplicaba los colores en capas transparentes, sabiendo muy bien la viscosidad que necesitaba para obtener buenas veladuras y detalles de auténtica precisión. Era importante que la superficie del cuadro fuese esmaltada, dejando respirar los colores ya dados a través de la transparencia del color. Para lograr detalles, los flamencos utilizaban pinceles de pocas cerdas para con unos toques, reproducir las lágrimas cristalinas que expresan dolor, el paisaje, las piedras preciosas, los pliegues, etcétera.
ACTIVIDAD
Estructura y construcción de un retablo
Dobla unos folios normales (DIN A4) en forme de: a) díptico (un solo doblez, en el medio); b) tríptico (dos dobleces, a los lados); c) políptico (cuatro dobleces). Si lo que tienes son hojas de cuaderno, procura recortar el borde que tiene las perforaciones del papel. También puedes recortar tu «retablo» para hacerlo más pequeño o dejarle una escena cuadrada en el centro de la parte alta. Una vez hechos los dobleces, sitúa en cada parte alguna imagen que tú quieras. Puedes dibujarla o recortarla de algún sitio, pero teniendo en cuenta que las escenas centrales son, en general, las más importantes. Puedes dibujar o pegar también sobre las partes exteriores cuando cierres tu retablo de papel. Muchas veces en estas partes, llamadas alas del retablo, se pintaban grisallas como las que ves en el díptico de Jan Van Eyck. Puedes elegir una imagen en blanco y negro de un periódico, recortarla y pegarla, mientras que las interiores serán de colores. Es importante que si eliges imágenes de periódicos y revistas tengas en cuenta, por ejemplo, que las figuras de las alas laterales están orientadas una hacia otra, y la escala de las figuras (generalmente los donantes son más pequeños que las figuras sagradas). Aunque tu retablo no sea de tema religioso, sí conviene que cuides los tamaños de las imágenes y su adecuación a espacios rectangulares, apaisados, verticales, grandes o pequeños, como suelen tener los retablos.
No debes seleccionar imágenes o dibujar sin ton ni son, porque un retablo tiene un sentido, cuenta una historia a través de las escenas. Trata de elaborar alguna pequeña historia con tu retablo de recortes. Puede que pienses que un retablo se parece algo a un comic, y que en cierto modo también se parece a un libro. Tienes bastante razón, porque la secuencia de escenas del retablo cuenta una historia paso a paso, de izquierda a derecha, como cuando leemos o miramos una historieta. Elige unas viñetas que te gusten: si quieres, puedes hacer tu retablo de papel con esas viñetas. Como en un comic, verás que unas escenas son más grandes que otras en los retablos: en eso también se parecen. Pero en un retablo no hay bocadillos con lo que dicen o piensan los personajes.
¿Por qué crees que no hacían falta guiones y diálogos en los retablos de la Edad Media? ¿Crees que la gente sabía el significado de las escenas?
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Jan van Eyck, Díptico de la Anunciación, c. 1435-1441, óleo sobre madera de roble (dos piezas), 39 x 24 cm