1992 - 2012, 20 años
Desde el siglo XVI se considera el dibujo como la primera técnica que debe aprender el futuro artista, y el paso previo para la elaboración de una obra pintada o esculpida. Sin embargo, sobre todo a partir del siglo XVIII, se empieza a ver el dibujo como una obra de arte completa en sí mismo. Es la técnica que da forma a las primeras ideas del artista cuando emprende un proyecto. Ahí aparecen en su elaboración más rápida y directa, y por lo tanto, también más libre. Aunque no nos engañemos, la mano de un gran maestro cuando dibuja concentrado en su trabajo no es nunca libre, sino que obedece a un largo aprendizaje y controla hasta sus movimientos más nerviosos. Un artista verdadero necesita dominar su oficio, porque sólo así encuentra la capacidad de expresarse plenamente. A medida que avanza su dibujo sobre el papel blanco, el artista explora su capacidad de comunicar sus ideas a otros espectadores. El dibujo no es sólo la representación realista de las cosas visibles, como escribió el pintor Paul Klee: “El arte no reproduce lo visible; más bien lo hace visible”.
Es un paisaje casi abstracto, con una gran nube anaranjada y curva en el cielo, que se refleja sobre el espejo plano y oscuro del agua. El horizonte es alto, destacado por una luminosa línea amarilla que separa el cielo y el agua, unidos por una misma oscuridad. Dos lejanas siluetas parecen sugerir dos construcciones, o dos figuras humanas sentadas a contraluz, contemplando ese horizonte. No hay ningún elemento vegetal o mineral en este paisaje, que produce una sensación de soledad y belleza.
Emil Nolde (Nolde, 1867-Seebüll, 1956) fue hijo de un granjero y nació cerca de la frontera alemana con Dinamarca. En 1902 adoptó como apellido el nombre de su pueblo natal. Fue aprendiz en un taller de ebanistería y hasta 1890 trabajó en varias fábricas de muebles en Munich, Karlsruhe y Berlín. Se dedicó después a la pintura, estudiando en distintas escuelas de arte en Munich, París y Copenhage. Desarrollaría su carrera artística muy en solitario, aunque trabajó un año con los expresionistas de «El Puente» y tuvo contacto también con los artistas de «El jinete azul». Su obra está unida al paisaje de la costa norte de Alemania y Dinamarca. Sus principales influencias fueron Van Gogh y el pintor noruego Eduard Munch.
Nubes rojas es una acuarela pintada sobre papel Japón, un soporte muy apreciado para el grabado y la acuarela. Es un papel fabricado a mano con una técnica inventada en China hace 2000 años. Se hace a partir de una pasta de fibras vegetales de morera, hierbas y bambú, mezcladas con agua y restos de tejidos, y trituradas. El papel Japón se comenzó a importar en Europa en el siglo XVII, a través de los puertos holandeses. Para que el papel sea apto para dibujar, pintar y escribir, las hojas deben encolarse. La cola asegura la resistencia al envejecimiento y permite que el papel se pueda mojar sin deshacerse. El efecto de los colores de la acuarela es mejor sobre el papel rugoso, de grano. Con las pequeñas irregularidades del papel, el tono del color aplicado crea luces y sombras, y el efecto del color es más vivo.
En esta acuarela Nolde ha pintado «húmedo sobre húmedo», mojando primero el papel y utilizando pinceles gordos, con movimientos rápidos. Para conseguir un tono uniforme, humedece primero la zona que va a pintar, carga de color un pincel gordo y deja que ese color se disuelva en el agua que empapa el papel, hasta que las pinceladas se funden entre sí. La técnica de la acuarela se basa en la transparencia de los colores, que se aplican en capas ligerísimas, llamadas lavados. La luz proviene del fondo blanco del papel, que poco a poco se va oscureciendo al ir superponiendo lavados de color.
Estudio para Composición n.º 7 y n.º 8 de van der Leck, es un gouache sobre papel de calco realizado en 1917. New York City, New York de Mondrian es un óleo con cintas adhesivas sobre lienzo realizado entre 1940 y 1942. Ambas obras comparten un estilo abstracto basado en formas geométricas organizadas sobre un fondo blanco. Pero tienen otra característica en común: son trabajos previos u obras inacabadas que nos permiten apreciar los procedimientos que siguieron sus respectivos artistas. Éstos se reunieron en torno a la revista De Stijl («El Estilo», en holandés) publicada en 1917, donde difundían sus ideas sobre la armonía y el equilibrio en la vida, la sociedad y el arte.
La obra de Bart van der Leck es un trabajo previo para dos óleos pintados posteriormente en 1917. La composición presenta unas bandas discontinuas de colores sobre una superficie pintada de blanco. Predominan las líneas horizontales y las verticales, aunque también hay tres líneas diagonales negras.
El proceso empleado por el artista consiste en varias fases de simplificación hasta llegar a esta imagen abstracta. Primero, elige una acuarela realista pintada anteriormente, Un paisaje montañoso en Argelia, de 1914, y lo traspasa dibujándolo a gran escala. Pega el dibujo realista en la pared y coloca encima un papel vegetal, en el que traza sólo los contornos y geometriza las minas, las colinas y las casas, convirtiéndolas en planos de color. Después, transforma los colores naturales en colores primarios y endereza los contornos hasta formar sencillas barras - horizontales, verticales y diagonales- que se distribuyen sobre la superficie pictórica. En las siguientes etapas va cubriendo el color gradualmente con capas opacas de gouache blanco hasta que sólo quedan pequeños planos geométricos sobre un fondo blanco que parecen flotar en el espacio.
La obra de Mondrian titulada New York City, New York, está sin terminar. Cuando Mondrian llegó a Nueva York en el año 1940, se quedó impresionado por el dinamismo y los rascacielos de la gran ciudad. Unas cintas adhesivas recorren el lienzo de un extremo a otro, en dirección horizontal y vertical. La preparación color crema del lienzo se convierte en el fondo claro y neutro de la composición. Los únicos elementos pintados al óleo son dos rectángulos: uno grande color amarillo cadmio en el ángulo superior izquierdo y otro pequeño y alargado color azul en el borde derecho.
Mondrian comenzaba dibujando líneas a carboncillo sobre el lienzo preparado. A continuación, tomaba unas cintas adhesivas de colores primarios y las colocaba, intuitivamente ajustando y reajustando, hasta que encontraba el equilibrio y el ritmo deseado. La fase final consistía en reemplazar las cintas adhesivas por pintura al óleo, un paso que nunca llegó a dar en esta obra.
ACTIVIDADES
La siguiente práctica consiste en seguir el método de simplificación de Bart van der Leck (con una pequeñas «innovaciones» y crear una obra abstracta. Partiendo de la reproducción de la obra n.º 203 Bodegón con cuenco chino con tapa, copa nautilo u copa de cristal, del holandés William Kalf, expuesta en el Museo, coloca el papel vegetal encima y dibuja los contornos de las formas con un lápiz. Intenta geometrizar todos los objetos y enderezar las líneas para que no haya curvas. Coloca el papel vegetal sobre un folio blanco y colorea cada forma con gouache (tempera escolar) diluida en un poco de agua. Usa los colores primarios: rojo, azul y amarillo y el negro; aunque también puedes emplear otros tonos, cono te proponemos a continuación. Es mejor que utilices un pincel para cada color de manera que éstos no se mezclen y no manches tus pinturas. Pinta toda la superficie, también el fondo. Tu eliges donde va cada color, que no tiene que basarse en el color real del objeto. Deja secar bien el gouache.
El siguiente paso consiste en aplicar gouache blanco a los bordes y separar todas las formas de colores con blanco, de manera que ningún color toque el otro. A medida que vas tapando el color, irás creando formas geométricas sencillas: un rectángulo, un cuadrado, un triángulo. Intenta compensar las verticales, horizontales y diagonales para que no predomine ninguna. Si encuentras que quedaría mejor un color en una forma determinada, espera que esté bien seco el gouache y pinta encima con el nuevo color. Es importante que los colores no se toquen ni se solapen. Poco a poco irás anulando el color hasta que encuentres que la composición está ordenada y los colores equilibrados. El resultado será una composición abstracta de formas geométricas.
Materiales necesarios:
Alberto Giacometti nació en 1901 en una aldea de la Suiza italiana. Comenzó a pintar con su padre, un importante paisajista y retratista postimpresionista y aprendió los rudimentos de la escultura en la Escuela de Artes y Oficios de Ginebra. Desde joven se interesó por el arte de civilizaciones y culturas desaparecidas y por el contemporáneo, una vez establecido en París, a donde llegó en 1922 para aprender el oficio de escultor. En 1925 abandonó la figuración para hacer esculturas cubistas y objetos decorativos. En 1930 se unió al grupo surrealista, del que fue expulsado cinco años más tarde por volver a trabajar a partir del natural y por haber hecho arte decorativo. Se dedicó, entonces, durante cinco años a dibujar, pintar y modelar intensamente, buscando una representación convincente de sus modelos, que dejó para trabajar de memoria durante casi otro lustro un único tema: el desnudo femenino. Por entonces sus esculturas se hacían cada vez más pequeñas. De nuevo en Paris tras la Segunda Guerra Mundial, retomo el modelado, decidido a evitar el empequeñecimiento de sus figuras, que se fueron haciendo más delgadas y aumentaron su tamaño hasta sobrepasar el natural. En 1946 volvió al trabajo directo con modelo y a partir de 1947 realizó las figuras filiformes que le hicieron mundialmente famoso. Murió en un hospital suizo en 1966. Como temas en escultura trabajó la figura humana, especialmente la de un hombre de pie, rígido e inmóvil, con los brazos pegados al cuerpo, o caminando con pasos de gigante y una mujer también de pie, junto a retratos de bustos y cabezas, además de algunos animales. En pintura, naturalezas muertas, paisajes, desnudos, interiores y, sobre todo, retratos, generalmente sentados y hieráticos frente al espectador. Sus dibujos son más variados, ya que Alberto fue un extraordinario dibujante y copista, además de grabador.
Giacometti pintó este retrato durante su último año de vida. La mujer destaca del espacio en que se encuentra, apenas señalado con verticales y horizontales, que enmarcan la figura, y con otras diagonales para indicar la profundidad. Superficies marrones y grises de diferente intensidad, de pinceladas muy anchas envuelven la figura y se extienden por parte de su cuerpo y cabeza, pintados ambos con trazos sueltos y discontinuos. Un pincel fino dibuja con negro, rectificando continuamente, las formas sin acabar de precisarlas. En la cabeza, la parte más trabajada del cuadro, se acumuló óleo por los sucesivos borrados, a base de grises, y por la superposición de trazos negros, grises y blancos. Así, parece sobresalir del fondo y su volumen se hace más real, pues está «hecho» con la materia pictórica. Giacomettí dejó en reserva el color crema de la base del lienzo en partes del fondo y del vestido de la retratada.
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Emil Nolde, Nubes rojas, s.f., acuarela sobre papel hecho a mano, 33 x 45 cm
Bart van der Leck, Estudio para Composición n.º 7 y n.º 8, 1917, gouache sobre papel de calco, 100 x 154 cm
Piet Mondrian, New York City, New York, c. 1940-1942, óleo y cintas adhesivas sobre lienzo, 117 x 110 cm